Al comenzar la solicitud de nacionalidad española, debemos verificar si cumplimos con los años de residencia legal exigidos. No todos los casos requieren el mismo tiempo. Por ejemplo, ciudadanos de América Latina, Andorra, Filipinas o Guinea Ecuatorial solo necesitan dos años de residencia legal y continuada. Para la mayoría, se piden diez años. Si no tenemos claro esto desde el inicio, podemos perder años esperando sin necesidad o presentar antes de tiempo y recibir un rechazo.
Sin estos certificados, tu expediente no será admitido a trámite
Antes de presentar la nacionalidad por residencia, debemos reunir varios documentos obligatorios. Entre ellos, el certificado de antecedentes penales del país de origen y el certificado de nacimiento legalizado y traducido, si no están en español. Además, necesitamos el certificado de empadronamiento actualizado, que debe tener menos de tres meses. Si falta uno solo, el expediente se archiva. Debemos revisar fechas, sellos, legalizaciones y traducciones antes de enviarlo todo.
No aprobar estos exámenes te dejará fuera del proceso
Dos pruebas son obligatorias en la mayoría de casos: el examen CCSE (conocimientos constitucionales y socioculturales) y el examen DELE A2, para quienes no tienen el español como lengua materna. Ambos se realizan en el Instituto Cervantes y tienen fechas limitadas. Para no retrasar el proceso, debemos inscribirnos con meses de antelación. Si no aprobamos uno, no podremos presentar la solicitud. Es mejor estudiar bien y presentarse con seguridad.
Esta plataforma digital es tu mejor aliada para evitar pérdidas de tiempo
Podemos presentar la solicitud de nacionalidad española online a través de la sede electrónica del Ministerio de Justicia. Es el método más rápido. Solo necesitamos un certificado digital o clave permanente. Allí subimos todos los documentos y evitamos esperas de citas presenciales. Además, recibimos confirmación inmediata y número de expediente. Este paso es vital para no quedar fuera del sistema por errores burocráticos o retrasos administrativos.
No declarar estas ausencias del país puede jugarte en contra
Durante los años previos a la Solicitud de nacionalidad, debemos haber vivido en España de forma continua. Eso no significa no poder salir, pero sí debemos evitar ausencias prolongadas. Salir más de tres meses en un año o acumular más de seis meses en cinco años puede considerarse interrupción de residencia. Si viajamos con frecuencia, debemos justificar los motivos: trabajo, salud o fuerza mayor. De lo contrario, el Ministerio puede rechazar la solicitud por falta de continuidad.
Un simple descuido en tu padrón puede anular toda la solicitud
El empadronamiento continuo en España es una prueba de que realmente residimos aquí. Si hemos cambiado de domicilio, debemos empadronarnos en la nueva dirección sin demora. Extranjería revisa las fechas del padrón para comprobar continuidad. Si detectan vacíos, requerirán explicaciones o rechazarán el expediente. También es importante que la dirección coincida con la que declaramos en el formulario. Los errores en este punto generan muchos retrasos y denegaciones.
Con hijos o pareja española, este trámite se acelera más de lo que crees
Tener vínculos familiares con ciudadanos españoles puede facilitar la nacionalidad. Si estamos casados con un español o española, solo necesitamos un año de residencia legal para solicitarla. Lo mismo ocurre si tenemos un hijo español. En esos casos, no se exige tanto tiempo de residencia ni tanta documentación adicional. Aun así, debemos demostrar convivencia y presentar los certificados correspondientes. Estos vínculos, cuando se acreditan correctamente, aceleran todo el procedimiento.
Te pueden rechazar si no actualizas este documento esencial antes de presentar
La tarjeta de residencia debe estar en vigor al momento de presentar la solicitud. No sirve que esté caducada o en trámite de renovación. Si la presentamos vencida, el expediente será inadmitido. Debemos renovar con tiempo o aportar la resolución de renovación aprobada. Este pequeño detalle marca la diferencia entre iniciar un proceso o tener que empezar desde cero meses después. Revisar este punto antes de iniciar el trámite evita muchos dolores de cabeza.


